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02 marzo 2011

ENTRE TIJERAS Y BALONES

Deben ser cosas de la edad y eso que uno no se siente ni es mayor en absoluto. Aún no entiendo porqué en aquellos lugares donde uno va a pelarse, porque uno va a pelarse, le llaman peluquería. Quizás le añaden la coletilla “de caballeros” para dejar claro qué tipo de género es al que se dedican, pero yo sigo llamándolas barberías.

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José Manuel es mi barbero desde hace quince años, no sobrepasa mucho los 40 y no dejo de ir religiosamente cada mes, o mes y medio, a pelarme. Es una especie de ritual donde cada vez que se produce el necesario hecho referido, analizamos la vida y la ponemos a parir. La abrimos en canal de arriba a abajo y dejamos a la vista todas sus vísceras en forma de políticos y situaciones sociales. Son 20 minutos mensuales de tertulia al son del chirriar de las tijeras.

“…Jóse, ya sabes, al uno por detrás y laterales y déjame un poco largo por arriba porque ya se me ve el cartón demasiado. Como esto siga así voy a tener que peinarme con una esponja dentro de poco…”

El barbero en cuestión hace el cuello con cuchilla a la antigua usanza, nada de maquinillas para ese menester; la corta, la cambia ante tus ojos y brilla en cuanto le da la luz. Él entiende mis pelos y me costaría mucho dejar mi imagen, o la que me quede aún, a otro. Pero, avatares de la vida cruel, José Manuel es bético. Es una de esas cosas que muchas personas aprenden a aceptar en la vida con resignación.

Al principio, y hablo de quince años atrás, no hablaba de fútbol, temeroso, quizás, de no hacer la clientela necesaria en los inicios de su negocio, algo inteligente por otro lado en esta Sevilla dual cainita. Pero ya con su clientela muy afianzada, porque es buen profesional, no esconde sus colores y hace bien, incluso cuelga anualmente un almanaque con la plantilla bética en una de las paredes de su pequeño local. Él sabe que yo soy sevillista.

Hace como un año aproximadamente la conversación habitual cambió de derroteros y comenzó a contarme esas cuestiones que muchos béticos, como si de una impronta ornitológica se tratase, tienen grabadas en el cerebro. Ya saben, que si los orígenes humildes, que si el obrero.

¿Cuándo aprenderé a callar?

Lógicamente le dije que no, que los orígenes del club verdiblanco ni mucho menos fueron humildes. Le hablé de los militares, honrosa profesión por cierto, y que de pobrecitos nada de nada.

¿De dónde sacas eso? Me espetó.

Pues de una página web que conozco que habla de esas cosas de la Historia del fútbol sevillano. No le dije que me dedicaba a investigar estas cosas como pueden comprender.

Conforme le hablaba de estas cuestiones absorto en mis tesituras, tocaba hacer el cuello y noté cómo la cuchilla cortaba el vello de la nuca un poco más intensamente de lo normal, ante lo cual le pregunté sobre la crisis económica y de cómo le estaba afectando a su negocio. Un cambio de conversación, de reflejos que se llama, ante la que se adaptó rápidamente respondiéndome.

Terminó el pelado felizmente, o casi, pues el cartón se me veía más de lo normal en la mollera. Ese mes me peinaría con la esponja ya que nunca me dejó tan corto el pelo. Desde entonces, siempre hago referencia al Betis cuando ha terminado la faena, esperando que no se acuerde al mes siguiente. Y tan felices, oigan.

Pero la última vez me dijo que quería modernizarse y que quería subirse al carro de las últimas tecnologías comprándose un ordenador y conectándose a Internet.

Y yo pregunto… ¿me recomiendan ustedes que cambie de barbero?

Por si me lee alguna vez, espero que no, envío un fuerte abrazo a Don José Manuel, deseando me acepte la broma.

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   12 comentarios :

  1. Yo te recomiendo (permíteme la osadia) que sigas con el mismo. Yo tengo al mismo barbero hace cuarenta y cinco años y te puedo asegurar que disfruto con sus pelados y escuchando las memeces que comenta cuando hablamos de fútbol. No pela bien, pero es el mio, que le vamos a hacer. Aunque con mi estructura craneal, entiendo que tampoco es fácil. Un abrazo.

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  2. ¿Cambiar de barbero? mmmmm... todo depende de la presión que siga ejerciendo en tu cuello en las próximas visitas.

    Ahora en serio, qué curioso me resulta que todos los béticos sin excepción se crean religiosamente la versión falsa de la historia de su club, como si la otra fuera tóxica o algo. Sin embargo la verdadera es aún más honrosa, pues no falta a la verdad, y además se deja de guerras y tonterías que tan sólo han hecho daño a la imagen futbolística de ésta ciudad.

    Tal vez por eso nunca hablo de fútbol con los béticos, porque para hablar con "una pared" siempre hay tiempo.

    Por curiosidad, ¿por cuánto te sale el pelado?

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  3. Francisco Borrego2 de marzo de 2011, 12:52

    Amigo Carlos, a propósito de la reflexión "Entre tijeras y balones" debo decirte que soy muy talibán al respecto. Y me han hecho así muchos detalles, algunos de ellos paso a contarte. Cada uno es muy libre de poner en su establecimiento lo que le de la gana, pero si se dedica al cliente, al público en general, debe de tener ciertos reparos por lo que muy bien has apuntado de la Sevilla cainita. Un buen día se me ocurrió comprar el "Blanco y Rojo", periódico que fundó un gran sevillista como José Antonio Jiménez Riquelme, qué gran periodista se pierde el Sevilla, FC, en el kiosko de plaza Nueva, cercano al Hotel Inglaterra. Mi sorpresa fue mayúscula cuando el individuo me dijo que allí no se vendían esas cosas. Ni que decir tiene que lo mandé a freir espárragos, por no decir algo más fuerte. Mi hijo, Jesús Creations, fue a un trabajo que le facilitó la Academia donde estudiaba y en la entrevista el indidivuo en cuestión le preguntó de qué equipo era. El, ni corto ni perezoso se lo dijo. No lo llamaron. En la mesa de su despacho había una foto del equipo de la carretera de Cádiz. Dos ejemplos de lo que te digo. Ellos me han hecho ser como soy. Tú tendrás otra experiencia, pero entiendo de que quien a hierro mata, a hierro muere.

    Un abrazo,
    Fco. Borrego

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  4. No cambies de Barbero Carlos así podras seguir enseñándole esos origenes desconocidos, o mejor dicho, mal conocidos, de su equipo.

    Eso si, yo que tu le pediria que use maquinilla en vez de cuchilla. Por lo que pueda pasar...

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  5. Carlos, eres mu antiguo.

    Ya tampoco se llaman peluqueros, ahora son "estilistas", aunque algunos no servirían ni para esquilistas.

    Por cierto ¿Javi Nemo será peluquero?

    Hasta junio te podrás pelar tranquilo.

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  6. Si por ser bético tienes que cambiar de barbero me pregunto que cuántos sevillistas o béticos tendrían que cambiar de mujer, de marido, de hijos, de nietos, de yernos, de nueras, de amigos.
    Un consejo:Sé pedagogo y enséñale la verdad.

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  7. Sr. Romero: ¿Vd. se imagina una suegra bética, un poco mosca con una cuchilla en la mano y puesta sobre el cuello? jajaja

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  8. @Boticario117 me sale a 10 leuro.

    @Marcu, no por dios. Mi suegra es sevillista por afinidad, al menos eso lo tiene bueno XD.

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  9. Pues yo, después de varios meses sin acudir al barbero, creo que la última vez fue en noviembre, por fin pude ir el sábado pasado..........¡ENCONTRÉ LOS PLANOS!

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  10. La verdad que como dice Francisco Borrego, las criaturitas suelen ser unos fanáticos y lo que se merecen es que no le demos dinero. Yo no tengo en mi despacho (soy abogado) ningún signo externo de ser sevillista, ni voy con el escudo puesto en la solapa. Mis clientes no tienen por qué enterarse de cuál es mi equipo, a qué partido voto, ni qué religión practico, si es que lo hago.
    Las criaturitas, como son muchos menos, tienen que hacerse notar. El ejemplo claro fue el de las banderas. Yo puse la que nos regaló el club el 14 de octubre de 2005 en mi terraza. La dejé un día más. Ellos pusieron la que tuvieron que ir a recoger (ojo al matiz) un mes o un año. Algunos la siguen teniendo puesta. El efecto que tratan de conseguir es parecer que son más.
    Particularmente, mi barbero es también del equipo criaturil, pero, como buena criaturita, ni le gusta el fútbol ni nada de nada, y jamás hablamos de ese tema.
    No me gusta dar consejos, pero yo que Vd., Sr. Romero, cambiaría de barbero. Se lo merece.

    Scottero

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  11. Saludos.

    A mi, particularmente, el único barbero que me gusta es este:

    http://www.youtube.com/watch?v=012dIqLM_qo

    Pero esta parte es sublime

    http://www.youtube.com/watch?v=-Ci3Kp3M8TU

    El otro, el que me toma el pelo de vez en cuando y me mete la mano en el bolsillo (y al que llamo indistintamente peluquero, barbero, estilista, mondacocos o cofer), solo me descarga de peso y preocupaciones un rato.

    Muy bueno, D. Carlos.

    Cuídese el gañote y tenga la pistola a mano debajo del babero (!)

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