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04 abril 2013

¡ESTA CASA ES UNA RUINA!

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La leyenda verdiblanca sobre el campo de Heliópolis se resume en la siguiente santísima trinidad:

-La compra del estadio la pagaron sufridamente los béticos rascándose el bolsillo.

-Al reanudarse las competiciones tras la Guerra Civil el Betis debió pedir una moratoria como hizo el Oviedo para no jugar la Liga porque su campo estaba destrozado.

-La Guerra Civil inutilizó el campo porque fue usado como picadero y como parque para los carros de combate italianos.

Algunos, los más osados (no hay mayor valentía que la de los ignorantes) llegan incluso a afirmar que una mano negra sevillista andaría detrás de estas desgracias.

Lo primero que hay que poner en lo alto de la mesa para los desmemoriados es que desde su construcción para la Exposición Iberoamericana hasta los años sesenta, el estadio de Heliópolis era de titularidad municipal, siendo el Betis meramente su inquilino. La condición de inquilino, cesionario o arrendatario ciertamente otorga derechos a su titular, pero no le convierte en propietario. A su vez, el propietario, cedente o arrendador conserva derechos y potestades sobre lo que, al fin y al cabo, es suyo. El destino del inmueble, por tanto, no le es indiferente. Más aún, el dueño tiene mucho que decir al respecto.

No decimos nada si añadimos el dato imprescindible de que la ciudad se encontraba en estado de guerra y el recinto pertenecía a la administración pública, sin que entonces existiera la descentralización organizativa que hoy conocemos. Argumentar en ese contexto de excepcionalidad una discriminación por tendencias deportivas porque el tratamiento de un inmueble de dominio público (Heliópolis) no fuese semejante al de los inmuebles privados (Nervión) demuestra una infantilidad supina, por no decir otra cosa. No se trataba de ningún juego de buenos y malos, blancos o verdes, sino de conceptos cualitativamente distintos que obviamente tuvieron destinos diferentes.

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Sobre el primer mito de la trilogía señalada, una entrada del blog Ayer y Hoy Sevillista titulada “El regalo de Heliópolis” demostró, con pelos y señales, es decir, cifras y documentos, que el estadio municipal de Heliópolis fue transferido por el Ayuntamiento sevillano de la posguerra, sí, lo han oído bien, durante la administración franquista, al Real Betis Balompié, por un valor escandalosamente inferior a su precio de mercado, ergo la diferencia entre precio y valor fue un regalo, obsequio o presente, en toda regla, de la ciudad de Sevilla, y por ende, de todos los sevillanos, incluidos los sevillistas, al equipo verdiblanco. Todavía estamos algunos esperando que nos den las gracias. Por lo tanto, “su” campo no es tan “suyo” como creen, si atendemos a quienes abonaron su precio. No tenemos claro aún si el Real Betis Balompié llegó a realizar algún pago efectivo del mismo, pero sí tenemos claro que al bolsillo de la ciudadanía sevillana le supuso un buen descosido. Mejor tampoco repetimos cómo se consiguió la cosa, para que no nos llamen pesados.

En cuanto al estado del campo heliopolitano a la hora de reiniciarse la competición para la temporada 1939-40, recordaremos una vez más que en el mes de marzo de 1939 se encontraba en perfectísimas condiciones, tanto que su reinauguración fue festejada con un partido de campeonato oficial de Andalucía, clasificatorio para la Copa de España entre los eternos rivales.

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ABC SEVILLA 14 Marzo 1939

El Real Betis pudo por tanto jugar en él las eliminatorias del Campeonato copero y por supuesto la Liga, que no se inició hasta el mes de octubre de 1939. Estamos hablando de, al menos, siete meses para una larguísima pretemporada de entrenamientos y puesta en forma de un equipo de cara a la competición liguera. Por supuesto, el terreno de juego estaba en condiciones para la práctica del fútbol, no sólo para el Betis sino también para los rivales, porque aunque no lo crean, el Betis no jugaba solo, disputaba sus partidos contra el resto de clasificados de la primera división, que sufrían o se beneficiaban del estado del césped de la misma manera que los locales.

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En la imagen un entrenamiento del Betis en septiembre de 1939, publicada por MARCA. No parece que el césped esté destrozado ni que no pueda entrenarse o jugar al fútbol con total normalidad. Por ello nos sorprende que el beticismo siga lamentándose de no haber recibido el mismo trato que el Oviedo, cuyo estadio estaba así.

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Viendo uno y otro caso, ¿estaba justificada una moratoria para el Betis?

Nos queda un último aspecto que tratar, y es el estado deplorable de las instalaciones del Stadium de la Exposición a consecuencia de su uso militar durante la Guerra.

Según la hagiografía verdiblanca, la fatalidad del conflicto civil privó al Betis de la utilización de su terreno de juego, y los daños ocasionados durante este periodo obligaron a una inversión para arreglarlo que impidió fichajes para afrontar la liga, siendo causante directo del descenso a la Segunda División.

He aquí algunos ejemplos:

Las consecuencias de la Guerra Civil fueron demoledoras para el Betis, que además cometió el error de volver a la competición en la temporada 1939-40, cuando podría haber solicitado la moratoria que se aplicó a otros clubes cuyos estadios se usaron para "necesidades de la guerra". Como consecuencia, el 28 de abril de 1940, el día en que cumplía 5 años de su título de Liga, el equipo verdiblanco bajó a Segunda División.

…es cierto que las tropas italianas aparcaran sus carros de combate en el Stadium de la Exposición y derribaran parte del Gol Sur, quedando la instalación inadecuada para la práctica del fútbol,…

Sin documentos oficiales que pudiesen afirmarlo, el Estadio de la Exposición, es reparado posiblemente con ayuda del Ayuntamiento, creemos a modo de compensación, debido al ruinoso estado tanto del terreno de juego como de algunas zonas de los muros, pues las tropas italianas permanecieron estacionadas durante cierto tiempo.

Desde 1947 hasta 1954, el Real Betis se sumerge en la Tercera División. Lo cierto, es que el descenso a la División de Bronce, es la culminación de una etapa negra de la Entidad que podría tener sus principios durante la Guerra Civil Española. Tras la contienda, el Real Betis vuelve al fútbol con las instalaciones en mal estado…

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El futuro ya no es halagüeño, sobre todo por las consecuencias de la Guerra Civil. El Betis, que ha vendido antes de que estalle el conflicto a la pareja de defensas y a Lecue, se traslada del Patronato al estadio que se había construido en Heliópolis para la Exposición Iberoamericana del 29. El flamante recinto bético, de propiedad municipal, es destrozado durante el gran conflicto y las penurias no han hecho más que empezar. (“Ya tiene un siglo”, Luis Carlos Peris. Especiales Diario de Sevilla. Centenario del Real Betis Balompié).

¿De verdad que esto fue así?

Sin duda el estadio municipal de la Avenida de la Palmera fue usado para picadero de equinos y como estacionamiento de tanques, pero …

¿Fue esto lo que causó daños al estadio?

¿Qué alquiló el Real Betis Balompié pocos días antes de iniciarse la guerra?

¿Fue casualidad que en Heliópolis pastaran los caballos y los carros blindados durante la guerra?

Vayamos por partes.

El Real Betis Balompié venía de ser inquilino en el campo, también municipal, del Patronato y buscaba con Heliópolis contar con un aforo mayor para tratar de aumentar las recaudaciones. La razón, bien sencilla. No había un duro. La afición había vuelto la cara al equipo y se estaban vendiendo jugadores a diestro y siniestro para evitar la disolución.

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El Mundo Deportivo 14 Mayo 1936

Como en verdiblanco siempre fue impensable eso de pagarse un estadio por sus propios medios, porque no había más que cuatro gatos que apoquinaran lo necesario, la solución fue otro campo de gorra. El Ayuntamiento les cedió Heliópolis a cambio de su mantenimiento, adecentamiento y conservación. Estamos todavía en tiempos de la República, por si algún despistado no se entera.

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Y aquí viene la clave. ¿Cómo estaba Heliópolis entonces? Pues aquí se lo decimos.

I-N-S-E-R-V-I-B-L-E.

-¿Pero qué dice usted, hombre? El campo lo dejo inútil la Guerra.

-Pues va a ser que no.

El Stadium de la Exposición venía usándose como lugar para la celebración de pruebas hípicas militares y gynkanas automovilísticas.

¿Les va sonando? Caballos, ejército y coches.

En 1935, con ocasión de la Cabalgata de Reyes, se hizo una petición pública para celebrar un Sevilla-Betis en Heliópolis con objeto de que su mayor aforo permitiera una recaudación más alta para invertirla en el desfile.

He aquí la noticia:

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El partido Sevilla-Betis a beneficio de la cabalgata de los Reyes Magos

Ruego al señor Alcalde

El partido de gran interés que se va a celebrar el día de Reyes entre el Betis y el Sevilla -y al que va a concurrir tanta gente- ¿por qué no se celebra en el Stadium?, gran ocasión es ésta para volver a abrirlo, cosa que nos permitimos indicar a nuestra primera autoridad municipal, que al igual del señor Salazar Alonso, tanto se interesa por los deportes, no dudando que a ser posible, hará las gestiones necesarias.

Varios aficionados al fútbol

o o o

Muy bien la propuesta de estos aficionados. Pero no va a ser posible complacerlos. En el Stadium se celebró en la primavera pasada un concurso hípico militar. Se destrozó el espléndido campo de hierba con el arado, se plantaron obstáculos, se abrieron zanjas y se dejó aquello como para no jugar más al fútbol, salvo que se invierta en el arreglo del terreno una respetable cantidad de pesetas, que no sabemos de dónde se van a sacar. Por si todo ello fuera poco desfilaron por el terreno centenares de caballos y el campo, salvo que se mude la tierra, ha quedado inutilizado para jugar al fútbol, por el peligro de que haya sido infectado de tétanos. Por ello, el magnífico campo de fútbol continuará solitario. Cuando era tiempo, nosotros llamamos la atención de quienes podían dar vida al Stadium, pero nuestras palabras cayeron en el vacío. Y ahora sí que el problema del Stadium parece imposible. ”

Como vemos, el terreno de juego estaba lleno de agujeros, zanjas, boquetes, obstáculos, postes fijados al césped y, lo más importante de todo, infestado de tétanos.

Durante los meses siguientes, lo único que hubo en Heliópolis fueron más caballos y más gynkanas.

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ABC 3 Enero 1935

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ABC 28 Abril 1935

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El Real Betis Balompié alquiló, a sabiendas, con pleno conocimiento de lo que hacía, un estadio inservible, que requería una profunda inversión para recuperarlo, levantando y cambiando toda la tierra y la hierba, algo que no sabemos bien quien estaba previsto que lo hiciera, si el dueño, Ayuntamiento de Sevilla, o el inquilino, Real Betis Balompié.

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El Mundo Deportivo 19 julio 1936

Lo que está claro es que no fue el uso militar del recinto lo que destrozó el terreno de juego. No fue la Guerra Civil. No fueron soldados franquistas mandados por pérfidos sevillistas los que decidieron estropear el campo de su eterno rival. Ya estaba destrozado, inservible, inútil desde 1935, al menos. Ya requería importantes reparaciones al momento de alquilarlo durante las últimas horas de la República. El Betis lo sabía cuando lo alquiló. No vamos a reprocharle imprevisibilidad a sus gestores ante el alzamiento que se avecinaba, faltaría más, pero es patente que si no tienes campo propio, si pretendes conseguir el mejor de la ciudad por una copla, sin gastarte un duro, buscando permanentemente el chollo …, estas cosas pueden pasar.

Así pues, si el Betis no pudo reforzarse en 1939 para competir en la Liga no fue porque la guerra le obligó a hacer unas reparaciones costosas en su campo. Estaba condenado a hacerlas desde el mismo momento en que sus dirigentes decidieron alquilar una casa que era una ruina.

Con razón algunos tildaron luego a ese estadio como “Manos a la Obra”, la famosa serie de Antena 3, por aquello de las chapuzas de Manolo (Ruiz de Lopera) y Benito (Villamarín).

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   2 comentarios :

  1. Hay que darse cuenta la de embustes que nos han contado siempre esta gente. Después quieren que no se les tilde de victimistas si siempre se han comportado de igual modo.
    Y las culpas de todo para el vecino.
    Gracias una vez más a los Guardianes de la Memoria sevillista por desenmascarar estas historias. Ya tenemos argumentos para rebatir tanta falacia. Ya no les dejaremos pasar ni un milímetro sus falsedades y calumnias, manchando en muchos casos la memoria de ilustres sevillistas.
    Hemos tenido que aguantar mucho, pero se acabó.
    Ni una patraña más.
    Gracias, mil gracias.

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