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18 abril 2015

UN OBÚS DE CONFETI

El dicho era ‘desvestir a un santo para vestir a otro’, o lo que es lo mismo, intentan tapar una mentira dejando al descubierto otra que guardaban celosamente.

No sé si conocerán ustedes el episodio de historias para no dormir, del bombazo en la secretaría bética de la calle Bilbao perpetrado en 1936 por los “fascistas-sevillistas” con un obús, pues la Guerra Civil se inició, nada más y nada menos que entre los béticos, representantes de los obreros y de los pobres, y los sevillistas, esos señoritos que querían acabar con el Betis.  Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, en cualquier caso pueden ver ese episodio pormenorizadamente y con todos sus detalles aquí.

Y ahora nos vienen con una historieta más de las suyas, otra más, en la que intentan demostrar a la desesperada, que no todos sus jugadores y directivos béticos estuvieron en el bando nacional como así se ha demostrado, algo muy contrario a los cuentos victimistas de equipo republicano, eso sí, coronado por su majestad, una ambivalencia antagónica que les ha servido tanto para un roto como para un descosido, como suele decirse.

El caso es que nos hablan de Serafín Aedo, un jugador de aquellos vascos que les ayudaron a ganar la Liga, pieza sobre la que intentan demostrar que nunca se fue del Betis, en un club que justo antes de la Guerra Civil –precisamente- estaba prácticamente desahuciado, con unas deudas enormes a proveedores, habiendo vendido a casi todos sus jugadores emblemáticos, y con una crisis social verdaderamente espeluznante, donde la mitad de sus socios abandonan el club para no tener que afrontar una subida del precio del abono.

A esto que llegó la guerra justamente en ese momento, y tras la misma el Betis aparece sin deudas, con un campo completamente remozado, con jugadores nuevos, y como si nada hubiese pasado. Es por eso que decimos que la Guerra, no solo no destruyó al Betis, sino que le salvó, pues nadie sabe de dónde salió el dinero para remozar el estadio, ni quién pagó las deudas, ni siquiera de dónde salió el dinero para comprar jugadores nuevos, pues como ellos mismos reconocen, el Betis casi dejó de existir durante la guerra y por ende no tendría ni siquiera una estructura mínima para mantener socios. Bueno, en realidad sí sabemos de dónde salió el remozamiento del estadio, quién pagó las deudas, y los nuevos jugadores, como es normal de un equipo militar vencedor en la guerra, pues para eso fueron los que la ganaron, ¿verdad?

Volviendo a Aedo, decir que aunque fuese cierto que no se fue del Betis, no podría demostrar por sí mismo que prácticamente todos los directivos béticos, así como los jugadores en activo en julio de 1936, participasen en los combates del bando nacional, e igualmente muchos de ellos fuesen artífices del golpe en Sevilla, que prácticamente inició la guerra en España, y participar posteriormente en la cruel represión.

Nos muestran, dentro de un cutre copia/pega de otra web de hace dos años, (ellos son así) lo que parece es un formulario de inscripción de la Federación Española de Fútbol para la temporada 1936/37 y nos dicen lo siguiente.

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A no ser que tengan “un papel pegado detrás”, nosotros no leemos “Betis Balompié” por ningún sitio, no sé si ustedes lo ven, pero leyéndoles y viendo lo que nos muestran nos vienen tantas cosas a la cabeza…

Por un lado nos preguntamos qué hacen estas cosas en manos particulares, máxime teniendo en cuenta, tal y como comentamos anteriormente,  que una bomba destruyó la secretaría bética en la calle Bilbao. Ya saben, esos malos sevillistas que se dedicaron a perseguir béticos durante la Guerra Civil, permítannos la ironía, episodio en el que nos cuentan que se perdió toda la documentación debido a ese bombardeo, incluso que perdieron los papeles del nacimiento del Betis en 1907. Un papel –el del formulario de inscripción- sin un solo rasguño y perfectamente conservado como si fuese de ayer mismo, no tiene signo alguno de haber sufrido un bombardeo.

Pero la bomba fue muy certera, apuntaba directamente al papel del nacimiento del Betis en 1907, los sevillistas somos así, donde ponemos el ojo les metemos el gol. O bien que la sede bética fue bombardeada con un cañón de confeti.

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Pero miren, nosotros no somos de aferrarnos mucho a la literalidad como estos personajes. Tampoco entraremos a decir como ellos, cuando no pueden rebatir un documento y les estorba en sus pseudoteorías, diciendo que es falso. Pensamos que es verdadero, la prueba se basa en que como el documento está en manos de un señor bético, esta debe ser necesariamente del Betis.

Vale. Pillado con pinzas, pero nos lo creemos.

Pero esta excepción no hace más que confirmar la regla. Necesitan indagar hasta límites que rozan casi lo inverosímil para poder rebatir lo que es evidente, y esto es que el Betis nunca fue un equipo republicano y del pueblo como nos contaron, sino todo lo contrario. Esta es la máxima evidencia a la que pueden aspirar para poder siquiera rebatir ínfimamente la aplastante realidad, por lo que les agradecemos su confirmación. Y después dicen que el objetivo es denostar su historia.

Aedo quedó en libertad porque acabó contrato en junio y por tanto sí que se fue del Betis. Otra cosa distinta es que estuviesen en conversaciones para poner en marcha un contrato nuevo, pero imaginen la situación por un momento en el que el FC Barcelona quiere completar el trío defensivo que ganó la Liga en 1935, tras fichar a Areso y Urquiaga con O’Connell de entrenador ¿Creen ustedes realmente que Aeso se hubiese ido al Betis nuevamente? Quizás utilizar al equipo verdiblanco como pieza dentro de la negociación es más creíble. Pero eso es algo que nunca sabremos, es una hipótesis, la guerra sí que mermó al FC Barcelona realmente, al Betis tan solo le rozó, y fue uno de los clubes españoles que más jugadores conservó tras la contienda.

Félix Martialay y Bernardo de Salazar –nadie dudará de estos grandes monstruos de la historia futbolística nacional- investigaron bien el tema profundizando en los victimismos endémicos del segundo equipo de la ciudad del Guadalquivir, una característica identificativa que solo pudo ser forjada a jierro a la sombra del Eterno Campeón de Andalucía.

Por otro lado, ¿cuándo se van a enterar que a nosotros nos da exactamente igual que digan que fuimos el equipo de los fascistas y de los señoritos, aunque fuese mentira, si de todas formas lo hemos sido en su boca durante décadas?

No se enteran.

Y con estos mimbres estos personajes pretenden contarle la historia a los béticos.

Están apañados.

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