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08 enero 2016

JOSÉ Mª IZQUIERDO Y EL SEVILLA FOOTBALL CLUB

  ¡Enhorabuena Pedro José!

Por gracia del autor de este texto “la fuerza se ha transformado en gracia, la eficacia, en elegancia” para aportarnos un excelente artículo por su gran valor documental y literario.

Reproducimos íntegramente, por su calidad y contenido, la página 72 de “ABC” de Sevilla del 3 de enero de 2016.

JOSÉ Mª IZQUIERDO Y EL SEVILLA FOOTBALL CLUB

POR PEDRO JOSÉ SÁNCHEZ GÓMEZ

“El 17 de mayo, Izquierdo publicaba un artículo con el título “El diestro y el campeón” en el que iba a fijar definitivamente su afinidad estética y artística con el Sevilla F. C.”

En estas fechas en que el nombre de José María Izquierdo vuelve a tomar protagonismo en la memoria de la ciudad a través de la ráfaga de luz y dorada ilusión de la Cabalgata de los Reyes Magos, me gustaría dar a conocer una faceta de su vida prácticamente desconocida pero, no por ello, menos cierta y evidente.

Testigo en primera persona del espíritu regeneracionista existente en nuestro país a principios del siglo XX, como hombre de su época y del tiempo que le tocó vivir, Izquierdo no sería ajeno a los cambios e iniciativas que se produjeron en la sociedad sevillana y española en esos años. Entre ellas, las que promulgaban el ejercicio corporal, la práctica de los “sports”, como instrumento para la mejora personal y física de los ciudadanos. En este sentido, nuestro escritor viviría la paulatina implantación de un deporte con un fuerte impulso en nuestra ciudad como era el foot-ball, deporte emergente llegado a Sevilla lustros antes como consecuencia de la existencia de una amplia colonia británica, así como por la intensa actividad portuaria y mercantil de nuestra ciudad.

Aunque se confesaba nada practicante de los “sports”, ya en el texto original de su primer artículo firmado como “Jacinto ilusión” –en septiembre de 1908 en El Liberal- Izquierdo utilizaba el término “balompié” vocablo acuñado por Mariano de Cavia hacía apenas unas semanas antes en la prensa madrileña lo que nos da muestra del seguimiento y vivo interés del escritor sevillano por dicho juego. En su artículo “Jacinto Ilusión” realizaba una deportiva interpelación a los jóvenes sevillanos preguntándoles “¿deseáis expandir vuestros músculos, anheláis entretener vuestros ocios? Recordad los juegos olímpicos de la antigua Hélade... aprended los deportes de hoy”, efectuando el escritor sevillano una directa alusión al fútbol “…de fuera os viene el balompié”.

Al igual que la influencia taurina –en su primera juventud Izquierdo hizo temer a su familia su dedicación al toro, llegando a confesar el escritor sevillano haber “lidiado algún que otro novillo”- pensamos que la futbolística le llegaría a través del Calasancio Hispalense donde varios de sus compañeros de estudios estarán después vinculados a la práctica del balompié en el Sevilla F. C.- y a través del padre Jerónimo de Córdoba –profesor de bondadoso carácter que tanto bien haría en más de una ocasión al frágil espíritu de aquel niño tímido, sensible y especial que en su infancia fue José María Izquierdo –y de quien hay constancia de su presencia como público en partidos de fútbol celebrados en la primera década del siglo. 

Curiosamente, en la Universidad Literaria Izquierdo tendría como compañeros de estudios durante toda la carrera de Derecho a Isaías Prados White –sobrino de Isaías White Méndez, primer secretario del Sevilla Football Club en el momento de su fundación en 1890, quien en calidad de tal, firmó la invitación cursada al Huelva Recreation Club para la celebración del primer partido de fútbol reconocido de manera oficial en España- amistad y relación que Izquierdo y Prados continuarían posteriormente en el Ateneo y Sociedad de Excursiones como integrantes de la sección de música.

En la Docta Casa, -Jacinto Ilusión- ampliaría sus contactos con practicantes de un deporte que iniciaba su definitiva e irreversible consolidación en nuestra ciudad con la fundación de otros equipos como el Sevilla Balompié o el Betis Football Club –posteriormente, y tras la fusión de ambas sociedades, Real Betis Balompié- relacionándose el escritor sevillano a lo largo de su vida y tanto en el Ateneo como fuera de el con personajes de acreditada importancia en el Sevilla F. C.

Es conocida su amistad con José Lafita, y la más que entrañable con su hermano Juan, autor del primer y circular escudo del club (que el equipo ha lucido en las últimas temporadas) a quien Izquierdo dedicaría un extenso artículo incluido en “Divagando por la Ciudad de la Gracia”. 

En diciembre de 1917, en plena vorágine de la organización de la primera cabalgata de Reyes Magos, nuestro escritor compartiría protagonismo en la celebración del tercer centenario de la fundación de las Escuelas Pías con antiguos compañeros escolapios y reconocidos sevillistas, como Carlos García Martínez, exjugador y expresidente, Joaquín Valenzuela Espinosa, directivo y portero del equipo en las temporadas de 1903 a 1913, el citado Juan Lafita, que participó igual que Izquierdo en los actos organizados o, el posteriormente presidente sevillista Manuel Blasco Garzón, cuya boda había sido oficiada, precisamente, por el Padre Jerónimo de Córdoba. 

Pensamos que en estas fechas y por la relación existente, no sería aventurado afirmar un cercano conocimiento por parte de Izquierdo de la marcha del equipo sevillista y, de seguro, por la ubicación de su domicilio familiar en la Puerta de la Carne, su asistencia a partidos del Sevilla F. C. en el cercano campo del Mercantil donde el equipo jugaría entre los años 1913 y 1918. Sin embargo, va a ser en 1921 cuando va a quedar fijada de manera definitiva la afinidad deportiva, artística y emocional de José María Izquierdo con el Sevilla F. C. 

En abril de ese año, Izquierdo consta en la prensa sevillana entre los asistentes a las honras fúnebres por el que fuera jugador y presidente sevillista Francisco Javier Alba Alarcón –Paco Alba-. Pocas semanas después, en los primeros días de mayo, el Sevilla F. C. vencía en las semifinales del campeonato de España al Athletic de Bilbao siendo el juego desplegado por el equipo sevillista la admiración de la prensa madrileña, pero resultando posteriormente descalificado por una reclamación administrativa del equipo vizcaíno. 

En los siguientes días “El Noticiero Sevillano” del que Izquierdo era ya en esos momentos redactor jefe, abría una suscripción pública dirigida a “todos los que simpaticen con el gran deporte futbolístico y con los notables jugadores del Sevilla F. C.”, para compensarles moralmente de la injusta eliminación con la entrega de trece medallas y una placa de plata En la lista de donantes figuraba José María Izquierdo con una contribución de 5 pesetas y, muy cerca de su nombre, el de quien, jovencísimo en aquel momento, posteriormente dejaría el suyo grabado con letras de oro en la historia del Sevilla F. C.; Ramón Sánchez-Pizjuán.

El 17 de mayo, Izquierdo publicaba un artículo con el título “El diestro y el campeón” en el que iba a fijar definitivamente su afinidad estética y artística con el Sevilla F. C., mostrando su inequívoca apuesta por la elegancia y arte futbolístico del equipo sevillista en oposición y menoscabo del estilo de fuerza imperante en aquellos años, en lo que podríamos considerar como uno de los primeros textos literarios sobre la futbolísticamente denominada “Escuela Sevillana”.

En el mismo, y con motivo de la evocación del primer aniversario del fallecimiento de José Gómez Ortega “Joselito”, Izquierdo establecía un paralelismo entre el torero y el equipo sevillista señalando que la mejor manera de conmemorar la muerte de Joselito del paso a la inmortalidad del que fue por antonomasia el Diestro, el héroe de la lidia, sea la de celebrar una nueva heroicidad, el triunfo moral de Sevilla –del Sevilla- en el campeonato de España, delimitando como decimos en su texto, las características de la “Escuela Sevillana” y adelantándose en el tiempo a la letra que Javier Labandón plasmaría casi un siglo después en el verso “el arte de su fútbol no tiene rival”, de su conocido himno sevillista.

“El triunfo del equipo sevillano -decía José María Izquierdo- significa la consagración del estilo de Sevilla en el campo del deporte, como ya lo había sido en el mundo del arte y en el coso de la lidia… en Sevilla la fuerza se ha transformado en gracia, la eficacia, en elegancia, en una fina y sutil elusividad de obstáculos; el coraje en auge, la eficiencia es recreación contemplativa, y el éxito una buenaventura… Más que la meta, -el goal- importan los pases… El Sevilla ha triunfado gracias al mismo estilo que inmortalizó el héroe de la lidia, que era peculiar del Diestro por antonomasia...”. Casualidades del destino, pocos meses después José María Izquierdo fallecía de la misma dolencia –apendicitis- que cuatro años más tarde y también prematuramente lo haría uno de los grandes jugadores sevillistas de todos los tiempos y genuino representante de la “Escuela Sevillana”. Enrique Gómez Muñoz. “Spencer”.

PEDRO JOSÉ SÁNCHEZ GÓMEZ ES INVESTIGADOR, ESCRITOR Y BIÓGRAFO DE JOSÉ MARÍA IZQUIERDO.

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