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22 octubre 2017

REGENERACIONISMO VERSUS NACIONALISMO MILITAR

Por José Melero @JMelero1

En cuanto hubo dos sociedades futbolísticas en una misma localidad o cercanas entre ellas, nació la competición y la rivalidad deportiva. Normalmente se trataba de pelearle en buena lid (o no en tan buena lid) la supremacía deportiva de la región o de una misma ciudad al contrincante y casi siempre solía haber un club perseguido y otro perseguidor.

Muy pronto algún significado socio de un determinado club,con medios económicos,donó un trofeo,una pequeña copa para disputarla a su rival,a la que grabó su nombre en ella,pensando lógicamente que el vencedor iba a ser su propio club.

Era un rivalidad puramente deportiva,que nacía del lógico deseo de competir frente a otro club generalmente más veterano y curtido que el tuyo.

También se pusieron de moda los llamados “partidos de desafío”,que eran encuentros concertados entre dos clubs cercanos en los que uno de estos equipos retaba al otro públicamente,guiados por una serie de reglas que eran acordadas entre ellos previamente.

Así sucedió en los primeros meses de 1916, cuando tras proclamarse campeón de Sevilla el Sevilla Football Club al vencer al Real Betis (1-0) fue desafiado por éste a través de una carta publicada en El Liberal sevillano.

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                                       CARTAS DE DESAFIO PUBLICADAS EN EL LIBERAL

Pero también estas rivalidades a veces iban más allá de lo meramente deportivo, de tal modo que en ocasiones se les sumaba un componente político, sociológico, o ideológico.

En 1890, con el nacimiento del Sevilla Football Club, germinaba un club aperturista y esencialmente mesocrático. Entre sus primeros socios se contaban comerciantes, pequeños industriales y funcionarios civiles. Nacía un club que emulaba los hábitos de vida modernos que la sociedad anglosajona, tan admirada entonces en España, venia practicando, de hecho mucho de esos primeros impulsores eran de origen británico.

En los primeros años de vida del club blanco,muchos de sus más destacados socios tomaron partida por el regeneracionismo,un movimiento intelectual que proponía reformas practicas para alcanzar la “europeización”, es decir, la modernización del país. Su figura más destacada,Joaquín Costa,exigió el fin del sistema oligárquico y abogó por una reforma agraria, que era a su juicio la mejor manera de modernizar España. La primera plasmación concreta del movimiento regeneracionista se dio poco después de las perdidas de las ultimas colonias,con la creación de la Unión Nacional, una asociación que reunía a pequeños agricultores y comerciantes de Castilla y Aragón, dirigidos por Joaquín Costa,y a representantes de numerosas cámaras de comercio de toda España, liderados por Basilio Paraíso. Sin embargo,esta alianza de clases medias,no alcanzó a formar un partido político capaz de desafiar seriamente al sistema.

El regeneracionismo no era, como a menudo se sostiene,una reacción al “desastre”,a la perdida de las ultimas colonias en 1898, sino que fue una corriente de pensamiento que vino de antes de ese acontecimiento y que tuvo su auge entre los años ochenta del siglo XIX y las dos primeras décadas del XX. Esto no quiere decir que se produjera, con el llamado desastre del 98, un recrudecimiento especial de la problemática tratada por el regeneracionismo,sobre todo,del tema de la decadencia.

La educación física y el deporte aparecieron en aquel contexto,como una forma más de regeneración para un pueblo cansado,desmoralizado y sin energías. Se trataba de regenerar al individuo a través del ejercicio físico,es el propio Joaquín Costa el que en un discurso pronunciado en Noviembre de 1898 decía lo siguiente:

La mitad del problema español está en la escuela: a ella principalmente debió su salvación y debe su grandeza presente Alemania. Hay que “rehacer” al español: acaso dijéramos mejor “hacerlo”. Y la escuela actual no responde ni remotamente a tal necesidad. Urge refundirla y transformarla, convirtiendo a esta obra redentora las escasas energías sociales con que puedan aún contar los gobernantes y sus auxiliares.

Lo que España y debe pedir a la escuela no es precisamente hombres “que sepan leer y escribir”: lo que necesita son “hombres”; y el formarlos requiere educar el cuerpo tanto como el espíritu, y tanto o más que el entendimiento la voluntad.”

Entre estos regeneracionistas del club blanco destacó el que fuera jugador y presidente Paco Alba,el cual falleció repentinamente en Abril de 1921 y a los que sus más allegados calificaron en la prensa como un “regenerador de primer orden”.

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                                                     16 DE ABRIL DE 1921 EL LIBERAL

Paralelamente a esto,y en medio de un ambiente patriótico que inundaba el país, iba a surgir una segunda versión del nuevo nacionalismo español de principios del siglo XX, el cual salió de los cuarteles militares. El llamado nacionalismo militar combinaba ideas modernizadoras con postulados conservadores. Después de 1898 algunos oficiales abogaron abiertamente por la modernización de la nación por medio de un Estado autoritario.

Ideológicamente, el nacionalismo militar cobró impulso después del 98 debido al crecimiento del regionalismo catalán y del nacionalismo vasco,así como el latente antimilitarismo de la clase obrera.

Desde finales del siglo XIX, algunas obras defendieron la idea de que los niños desde muy temprana edad tenían que ser adoctrinados por militares en valores patrióticos. Según estas propuestas, la educación patriótica y castrense debía comenzar en la escuela primaria, y prolongarse en los estudios de secundaria, convirtiendo la prestación del servicio militar en la última etapa de un largo proceso de nacionalización. Lo que subyace en estas propuestas es el uso de la nacionalización de masas como barrera frente a la creciente militancia izquierdista de las clases populares. La nación se convertía en la panacea contra la revolución.

El método educativo en academias militares y centros privados era considerado insuficiente,haciéndose hincapié en la necesidad de mejorar el sistema en cuanto a la educación física, con el fin de formar un ejercito saludable y bien instruido.

Bajo estas enseñanzas fueron adoctrinados los hermanos Castillo Ochoa, Juan y Alfonso, los hermanos Hermosa, Luis, José, Andrés, y Pedro, los Wesolouski, Edmundo, Guillermo, José y Jacinto, Tomás y José Cuesta Monereo....jóvenes que cursaban estudios en la Academia Politécnica Sevillana situada en la calle Cervantes nº 15, donde se preparaban para entrar en academias militares y que en 1908 fundaron el Sevilla Balompié.

1908 fue un año en el que bajo el gobierno de Antonio Maura se elevó la Marcha Real al rango de himno nacional y en el que la bandera nacional se convirtió en un atributo obligatorio en todos los edificios públicos. Ya en 1918,de nuevo bajo un gobierno presidido por Maura,se estableció el 12 de Octubre ,”Día de la Raza”,como fiesta nacional en conmemoración del descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

No es extraño que desde su origen, el club parezca estar imbuido en un claro sentimiento patriótico español. La misma idea de “españolizar” la palabra “football” por el nuevo vocablo “balompié”, de escoger la bandera española como escudo en su camiseta,o de llamarse en un principio “España Balompié”, parece abonar claramente esta hipótesis.

Nacía un club que si no ideológicamente,si al menos en cuanto a mentalidad, estaba totalmente en las antípodas de su rival de la ciudad.

Por otro lado hay que señalar que a pesar de que el nacionalismo militar guardaba algunas semejanzas con el regeneracionismo costista, lo cierto es que los militares sentían pocas simpatías hacia el movimiento liderado por Paraíso y Costa. La prensa militar atacó de forma persistente a la Unión Nacional,además, al contrario que ocurría con los regeneracionistas,que relativizaban la épica de la historia española,los nacionalistas militares veían en el espíritu marcial de la Reconquista,la colonización de América,la lucha contra los protestantes y la Guerra de la Independencia, el alma verdadera de la nación.

Como ya hemos comentado el regeneracionismo no cuajó en partido político,lo que hizo que el movimiento se desintegrara rápidamente hacia comienzos de la década de 1900.Aquellos últimos románticos que buscaban “regenerar la raza” a través del “sport” fueron desapareciendo con la llegada del profesionalismo y la mercantilización del fútbol, ya entrado los años veinte.

El nacionalismo militar de aquellos jóvenes militares sin embargo siguió instalado en el equipo bético durante la Dictadura de Primo de Rivera y durante el franquismo,un nacionalismo en el que los principios ideológicos que se encontraban detrás de las apuestas de Primo y Franco de regenerar a España guardaban un gran parecido.

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